El cambio y la soledad

 
#1  25 Dic 2016, 14:50
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Otoño del 147.
Capitulo 08 | El cambio y la soledad
Después de: ¿Nuevos destinos?.

Hoy, Kendan, alcanzaría por fin una de sus metas subjetivas, a la que se condujo tras varios encuentros con desconocidos, y reflexiones sobre el mundo actual en el que vivía.
El humano por naturaleza es sociable, con necesidad de experimentar emociones y relaciones con otros seres de su especie. Kendan también tenía esas necesidades, pero claro; ¿quién estaba dispuesto a mirar por él?
¿A caso era él quien tenía que buscar aquella satisfacción?; estaba en total desacuerdo, además, tiene asuntos pendientes con la Guardia del Agua, en primer lugar acabar con ella, desde dentro o desde fuera, eso no importaba. Aún tenía esa sed de venganza, y la constancia de permanecer aislado de los vínculos sociales.

No tenía amigos, no recibía amor; factores que lo empujaban a cada vez más al abismo de la soledad, y del verdadero cambio de su persona. Kendan empezaría a tener una personalidad vengativa no solo a la Guardia del Agua, sino a todo el mundo. Y es ahí cuando la desconfianza empezó a aclarar su visión a la hora de interactuar con las personas, convirtiéndolo en un ser frívolo o carente de emociones vivas.

Ya no era el de antes, ya no se paraba a hablar o a conocer a otros. Ahora es un ser que prefiere ser discreto, inteligente y perspicaz.
Era hora de cortar con el mundo y todos los conocidos que vieron su rostro, sin mencionar que desde ahora en adelante había empezado a ir encapuchado.
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#2  26 Ene 2017, 21:43
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Realmente no sabía qué estaba haciendo en un lugar tan lúgubre como ese. La invitación del comprador decía que tenía que cruzar por esas islas, pero a la pelirroja jamas se le ocurrió que fuera un lugar tan... Húmedo.
Por ello llevaba un atuendo que cuidaba su ropa, con un abrigo de viaje como si fuera gabardina pero con mejor estilo y tela apropiada, digna de una princesa como ella. Había utilizado productos para el cabello, evitando algún tipo de freeze, llevaba un paraguas elegante y su ropa fina, también portaba tacones y un excelente colgante de color turquesa.
De acuerdo, ese no era atuendo para una Kunoichi, menos para llevar a cierto lugar tan desolado e incluso podría ser peligroso, pero a ella no le importaba, SIEMPRE debía mantener su estilo, sin mencionar que se sentía con el suficiente entrenamiento como para hacerle frente a los peligros y no ensuciarse en el trayecto.

Continuó su camino, moviendo un mechón de cabello hacia detrás de su oreja, realmente no sabía donde estaba, además ésta vez no tenía a Ikari para resolverle su problema. ¿Para qué tener servidumbre si no ayudaban en los momentos mas cruciales?.
Entonces de repente encontró a un chico que caminaba, con el rostro cubierto pues llevaba una capucha, de esas que se suelen usar para pasar desapercibidos o mostrarnos misteriosos. Su entrenamiento ninja le gritaba que esa persona seguramente fuera peligrosa, había criminales, mercenarios, o simplemente ninjas pedantes con actitud de asesinos en serie pero blaaaah. Ella no medía las consecuencias de sus actos, era una princesa, tenía que ayudarla, sí o sí.


-Oye disculpa, tú el de la capucha- Era algo tonto señalarlo ya que no había mas nadie a la redonda. -¿Sabes exactamente donde estamos?. Tengo este mapa y voy tarde a una reunión...- Ella le mostró el mapa aunque manteniendo su distancia, verticalmente como si fuera una maestra que señala la pizarra. Esperaba que pudieran sacarla de ese lugar que apestaba a humedad.
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#3  26 Ene 2017, 22:38
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El joven Shinobi de la tez morena aún continuaba vagando entre arbustos y llovizna, aterrizando nuevamente en la realidad después de repasar algunas reflexiones efectuadas por su resentimiento, en las cuales buscaba algo de lógica para reprimir la tristeza que apretaba sin compasión a su corazón herido. Triste romántico, con emociones que poco a poco se apagaban, que dejarían de existir por completo tarde o temprano.

Sin rumbo fijo, afueras de la ciudad, paseando en soledad y en guardia con sus seis sentidos en armonía al entorno natural. Se percató poco después de unos pasos, cuyo sonido no eran similares a los de unos zapatos corrientes. En medio de un camino hecho de madera conectado a pueblos y a puertos de desembarque fingió no darse cuenta, quería parecer distraído para aumentar la posibilidad de un contraataque por sorpresa, en caso de que la nueva presencia se tratase de una amenaza.

Voz de una fémina, que erizó su piel obligándole a tragar saliva. Estaba nervioso, y por un momento desconcertado, pues sus palabras no parecían señalar actitud hostil alguna. El joven se giró, contemplando la silueta femenina de los pies a la cabeza, acercándose lo mínimo para poder tener una imagen definitiva de su aspecto; una belleza indiscutible, pero eso no importaba, sino lo que ella quería.

¿Y a dónde se supone que tienes que ir? ― Respondió ocultando la mirada, acompañado de un cierto rubor en sus mejillas, mediante la capucha con sus dedos índice y pulgar.
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#4  27 Ene 2017, 03:18
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Enervé la ceja del lado derecho al escuchar su pregunta. "! ¿Hola? ! !Por eso te estoy mostrando el mapa!". Tomé aire sonoramente para luego dejarlo escapar con la misma teatralidad, pues a decir verdad, no tenía idea de donde iba a parar. -Justamente en éste mapa viene el punto marcado, pero no entiendo donde es- Me mordí mi labio inferior, sí, la actitud de princesa altanera que todo lo puede no ajustaba muy bien en ese preciso momento.
Busqué entre mis pertenencias, llevaba un bolso realmente grande y de tela costosa, aunque todo en mi tenía el signo de dinero encima. Descubrí un abanico de mano, lo abrí y comencé a lanzarme aire en el rostro... No, no hacia calor, era la maldita humedad que causaba estragos en mi persona... Yo padecía de alergia a justamente ese elemento y esperaba que el viento me quitara las ganas de estornudar, porque si no lo lograba, mis estornudos iban a ser continuos, muy vergonzosos.

Mientras el muchacho se ponía a resolver el problema de la pelirroja, ella miraba al rededor esperando que nadie pasara a molestarlos ya que por lo general, esos puntos eran blancos fáciles para ladrones o todo tipo de malhechores. También recordó en sus adentros la persona con quien tenía la cita, un supuesto "cliente" de su padre, aunque ella sabía bien que el encuentro solo sería otro intento de casar a la muchacho con el mejor postor, con un hombre que estuviera a la altura de la familia y tuviera el suficiente sustento económico para seguir adelante con los negocios. No, tampoco era estaba inmersa en la típica historia de la muchacha frágil y obligada a casarse con la persona que su padre le obligara, pero sinceramente sí gustaría de tener un libre albedrío en cuanto a su corazón se tratase.

Respiró profundamente y volteó de nuevo su atención hacia el buen muchacho que le estaba haciendo el favor de interpretar su ubicación. -¿Todavía no?. Te tardas demasiado?- Abrazó su cuerpo, cruzándose de brazos, palpando el suelo con su pie derecho y pasando el peso de su cuerpo hacia el lado izquierdo. -Ash, sabes qué, muchas gracias- Y dicho esto le arrebató el mapa al chico, casi rompiendolo por la brusquedad y comenzó a seguir el camino hacia dios sabe donde, taconeando con fuerza, vociferando bajo por la molestia que causaba que todo tenía que ser hecho por ella misma para que pudiera salir bien.
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#5  27 Ene 2017, 12:28
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La pelirroja empezaba a mostrarse alterada, aunque Kendan no podía hacer nada al respecto, era de admitir que actuaba con flojera y, no ponía todo su empeño en ayudar a la muchacha. Lo único que cabía en su atención era la belleza y las reacciones de la pelirroja, que por cierto, aún seguían ruborizando al Shinobi, ocultando éste su mirada, y dificultándose la tarea de poder ver bien el mapa que ella le estaba enseñando.

Alzó un poco la capucha al captar su respuesta, permitiéndose ver la boca de la contraria, la cual empezó a morder su labio inferior, cosa que había provocado una gran satisfacción visual al joven Kendan, que estaba presente ante una combinación de arte y belleza. Como cualquier hombre, él también tiene cierta atracción al sexo contrario, y como un buen romántico, no perdía ningún otro detalle.

Kendan decidió acercarse a ella y observar el mapa con más detalle, lo cogió, empezó a girarlo de un lado a otro, como si fuera la primera vez que cogía un mapa. Pero en realidad era el nerviosismo, que no le dejaba concentrarse en la tarea de ayudar a la pelirroja, la cual posiblemente habría obviado la situación, consiguiendo Kendan enfurecerla más. ― Deja de comportarte como una idiota, trato de ayudarte. ― Contestó el joven ante la precipitación de la pelirroja, se notaba que tenía prisa. Tan pronto como Kendan había soltado aquél comentario, el mapa fue retirado bruscamente de sus manos dejándolo paralizado como una estatua. ― Qué remedio... ― Soltó con un suspiro. ― Por cierto, un consejo, procura no bajar la guardia durante tu viaje. ― Añadió a cinco metros de la espalda de la pelirroja, que parecía marcharse del lugar algo cabreada.
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#6  28 Ene 2017, 05:09
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Y el repicar de sus tacones iba a continuar hasta desaparecer por el camino pero escuchó algo que le puso todos los vellos del cuerpo en punta... ¿Había dicho idiota?. Sí, eso fue lo que dijo, por ende los músculos de su rostro de contrajeron en una mueca de molestia. ¿Quien demonios era ese para hablarle a ella, la princesita de papi, y tratarla por idiota?. Entonces giró todo su cuerpo, al mismo tiempo en que un viento pasaba por el camino, ya que al estar en un lugar con tanta humedad es normal que abaten las brisas. Sus cabellos rojos ondearon, con la misma ferocidad con la cual miraba al pelinegro, se cruzó de brazos para poder articular algún castigo a sus palabras. ¿Golpearlo?. No, si era tan vulgar como para llamarle así entonces también tendría la poca clase como para golpear a una mujer... ¿Insultarlo?... No, él era demasiado poca cosa para él. Entonces, ¿cual sería lo peor que pudiera hacerle?. Él había dejado claro un tema muy peculiar... "procura no bajar la guardia durante tu viaje"... Entonces, lo mas sensato sería utilizar las propias palabras en su contra, matando dos pajaros de un tiro. Por lo tanto el "juego" comenzaba de nuevo. Aquel semblante de furia fue suavizándose, poco a poco hasta adoptar la pura silueta de una víctima, tierna e inocente, incluso sus ojos se volvieron brillosos y su postura cambió a una donde parecía agazaparse en sí misma.

-¿Que... dijis... te?- Había nerviosismo en su hablar, una dulzura que casi la hace temblar, ella tragó saliva sonoramente. Vestía su blusa blanca, con un pequeño moño en el cuello, una falda corta de color rosado pastel y unas tacones blancos con puntas justamente de ese mismo color, no portaba armamento ninja encima ni algún otro instrumento que dejara claro las capacidades de la princesa. De hecho llevaba dos bolsitas pequeñas en donde tenía arena almacenada, pero entre sus accesorios de vestimenta, como guantes de seda, una bolsa pequeña donde guardaba sus pertenencias, aretes, maquillaje, tal vez no sería perceptible.
-¿Entonces, éste camino es peligroso?...- Ella se mordía su labio inferior, y le miró directamente con un semblante de miedo. Claro que todo actuado, pero estaba segura que sus capacidades histrionicas eran tan excelentes como su conocimiento en moda y marcas de ropa, lo mejor de lo mejor. -Yo... no quisiera ser... atacada... ¿Po.. podrías... protegerme, por favor?- Parpadeó varias veces, encogió su cabeza bajando un poco la mirada con una leve reverencia.
Por supuesto, lo que estaba haciendo era utilizar al muchacho para que lo acompañase en su camino hasta el punto de encuentro, que sinceramente ella no sabía donde era, así obtendría una protección asegurada, y si llegaban a derrotarlo ella utilizaría eso mismo para huir. Aquello era perfecto, una muy buena manera de darle su merecido y controlar a un muchacho como el, quien aunque salvaje, no creía que iba a resistirse a los encantos de una princesa en apuros. Así que se limitó a verlo a los ojos, esperando su respuesta, alzando el mapa nuevamente para entregárselo y dejar, de haber aceptado, que el muchacho fuera quien guiase aquel viaje.
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#7  28 Ene 2017, 14:28
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Desconcertado por la situación, el joven solamente se limitó a empuñar el mango de su Tantô, bajo el manto de su capa negra. No sabía qué sorpresa podía esperarle. Desde sus propios comentarios recordó lo importante que era no bajar la guardia, estaba seguro de que si la muchacha no fuera ninja, acudiría nuevamente a él para cruzar el paisaje forestal para llegar al pueblo más cercano, que aportase la luz suficiente para aclarar las ideas.

Kendan, curioso y desconfiado como siempre, no estaba seguro de si querer acompañarla, a pesar de su atractiva mirada y ruego que transmitía con sus palabras. El pellejo del moreno no dependía de otros, no le gustaba arriesgar su vida para proteger otra que no fuera la suya, aunque por otra parte, dudaba de encontrarse con enemigos. En Denryu los criminales y los piratas no se atacaban entre sí, por una lógica razón, el riesgo de salir mal parado, y por ende entre ellos solía haber un cierto grado de miedo, que normalmente era causado por una superficialidad o una apariencia hostil, como la de Kendan por ejemplo, sus vestimentas delataban un malévolo despiadado. Pero él no era así en su totalidad, excepto con sus enemigos o con los que puedan parecer hostiles ante su presencia.

¿Nadie te ha contado que Denryu es un lugar repleto de piratas, criminales y renegados? ― Interrogó mientras se acercaba paso a paso hasta ella. ― Incluso violadores. ― Añadió, situándose a un lado suya.

Te protegeré, pero con una condición... ― Dijo, sonriendo levemente con un cierto rubor en sus mejillas. ― Debes fingir ser mi novia. ― Añadió, recibiendo el mapa para volver a leerlo y ocultar su vergüenza.

Kendan también era inteligente, y sabía cómo podía desarrollarse un conflicto en el que estuviesen involucrados "seres queridos", por lo que a él no le afectaría; simplemente porque él no sería la diana en un atraco. Sin embargo, pensó que mientras tanto podría aprovechar para ganar el afecto de la pelirroja.
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#8  01 Feb 2017, 18:47
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Un nuevo aire, frío, pasó entre el camino el cual estaba rodeado por montículos de roca, era un lugar perfecto para emboscadas. Cuando ese viento sopló, los cabellos de la pelirroja ondearon y con ello, el olor del shampoo llenó el lugar, era hedor a durazno, el mas dulce de todos. Así mismo, ese muchacho se posicionaba a su lateral contandole sobre supuestos bandidos, violadores, lo peor de lo peor. Ciertamente eso le tenía un poco preocupada pero creía ciegamente en la convicción de que si te lo proponías mentalmente, nada malo iba a suceder. <Pase lo que pase todo estará bien> se repitió en su cabeza mediante pensamiento.
Mientras el pelinegro exponía sus condiciones, ella voló al pasado gracias a sus recuerdos. ¿Porque su padre la había mandado sin escolta alguna a esa isla, por ese camino?. Ahí tenía que haber gato encerrado, pues su padre, ahora hombre de negocios, también fue ex militar y shinobi. Conocía perfectamente los peligros del mundo que los rodeaba. También estaba la causa por la cual la muchacha había llegado hasta ahí... El que ella tuviera que moverse para conocer a un supuesto candidato para ser su esposo era otro indicativo de que las cosas estaban fuera de lugar.

Sus sospechosos pensamientos fueron interrumpidos por la bomba... Ese chico había puesto como condición "fingir ser su novia". El rostro de la fémina pasó por diferentes fases con muecas que prevean una carcajada pero intentan reprimirla. Le miró fijamente, se mordió el labio interno unas cuantas veces pero nada pudo contenerlo... Su risa fue tierna a pesar de tener la connotación de burla en ella. Sí, todo tiene un precio, una consecuencia, ella no estaba dispuesta a pagarlo por dicha protección, realmente no valía la pena. -Estas demente si crees que voy a aceptar eso- Llevó su mano a la boca para reprimir mas risas, sinceramente el sujeto ese era un desconocido pero tampoco quería actuar con descortesía y burlarse de ese intento por agradarle. La pelirroja llevó el peso de su cuerpo hacia la pierna izquierda y rebuscó entre sus pertenencias, en esa pequeña bolsa que apenas parecía contener nada. Extrajo de la misma un par de monedas locales luego extendió su mano a modo de tributo. - Pero tengo dinero, mucho dinero, podría pagarte por tus servicios- Kokoa conocía a los chicos, medianamente, sabía que si una idea entra en su cabeza no la dejan escapar, por ende no dio tiempo para que se lo pensara, así que la chica comenzó a caminar con ese andar característico, femenino y sexy, tanto así que se adelanto demasiado en el camino, pronto llegarían a un río el cual era obligatorio el pasar caminando. Ella era una Kunoichi pero nunca quiso aprender la técnica de caminar sobre el agua... Así que se giró esperando al pelinegro. Cuando él la alcanzó, ella parpadeó varias intentando ser lo mas tierna posible. -Em... No quiero mojarme... ¿Sabes caminar sobre el agua?.... ¿Y si es así... me podrías llevar cargada?- Kokoa llevó una de sus uñas a su boca y la mordió, esperando la respuesta del chico.
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#9  02 Feb 2017, 02:25
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Cuando Kendan dio su condición, la pelirroja reaccionó riéndose a carcajadas, e intentando también reprimir la gracia. Ante tal reacción, Kendan solamente se limitó a soltar un suspiro, mientras leía concentrado el mapa de la pelirroja. Al parecer su destino estaba señalado, quería llegar a un lugar en concreto, y Kendan, por suerte, sabía cómo llegar. ― Puede que tengas razón. ― Respondió devolviendo el mapa a la dama.

No me interesa el dinero. ― Respondió nuevamente, rechazando su ofrecimiento y estirando los brazos hacia arriba. Posteriormente empezó a realizar otros ejercicios de estiramiento, finalizando dándose dos leves tortazos a sus propias mejilla. ― ¡Bien, vamos! ― Añadió. ― El lugar que quieres ir está a seis kilómetros de aquí, cuando estés preparada me avisas y yo te guío. ―.

Comenzaron a caminar en dirección hacia el lugar que quería visitar la pelirroja. Durante el trayecto, el joven se había sentido muy atraído por la forma de caminar de aquella muchacha, pues era sensualmente femenino. ― No, no sé hacer eso, pero... ―. Por suerte había algunas rocas que sobresalían de la superficie del río, sobre las que fácilmente podría saltar de una a otra para cruzar el río, y así decidió hacerlo, cargando en sus brazos el cuerpo de la dama.
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#10  04 Feb 2017, 07:48
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Ella gritó cuando la alzaron en brazos para poder comenzar a saltar, surcando diferentes rocas que sobresalen en el terreno. Ella intentó moverse lo menos posible para así no molestar la proeza del joven, aunque eso sí, su atención estaba enfocada en que no se viera absolutamente nada de debajo de su falda. La muchacha veía el rostro del pelinegro mientras se movían, intentando calmarse pues de alguna forma tenía miedo de caerse. Y luego de haberle encajado las uñas en sus brazos, por mera inercia de miedo a caer cuando al fin terminaron el río, ella se incorporó, acomodando su vestimenta, cabello, asegurándose de que todo estuviera perfecto. Luego se giró para asegurarse de que aquella persona también estuviera en buenas condiciones. -Gracias- Suspiró la palabra, mordiendo su labio inferior interno. De repente se sentía algo triste, como si de su cuerpo se posesionara algún tipo de invasión extraña que controlara sus emociones. -Kokoa Taíso, por cierto, no nos presentamos- Afirmó aquello con una reverencia al sujeto que la acompañaba. Tras esperar que él le comentara su nombre, la pelirroja giró su cuerpo de nuevo en dirección al punto de encuentro. El resonar de sus tacones era el único sonido que hacia eco entre las paredes de roca que los rodeaban. Era incomodo. Por lo tanto Kokoa decidió romper con esa situación. -Y bien, dime, ¿a qué te dedicas, cuantos años tienes, con quien vives?. Cuéntame de ti- Ella sonrió ladina apenas perceptible, no quería molestarlo en ese momento, si no mas bien fraternizar aunque fuera solo para poder llevar dicho rato en paz.

Tras esto llegaron a un lugar boscoso, extenso. ¿Qué sería lo que les esperaría ahora?.
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#11  08 Feb 2017, 23:52
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El joven, sin dificultad alguna, traslado a la dama hasta la otra orilla del río. Aunque la verdad, durante el desplazamiento notó ciertas sensaciones que le habían incomodado, como la hiperactividad de la joven, sus uñas hincándose en los brazos del que trataba de ayudarla, que por cierto, había resistido bien el dolor y la inestabilidad de la muchacha. Una vez en pie la dama, esta finalmente se había mostrado agradecida, quitando el poco resentimiento que le había producido a Kendan desde el principio. ― Eh... Esto... Ryudan Kurai, encantado. ― Respondió. Un nombre inventado al poco tiempo de presentir el típico interrogatorio de datos personales, no iba responder con información verdadera, pues tenía sus razones.

Soy un justiciero por así decirlo, trabajo para quienes lo necesitan, así me gano la vida. Vivo solo, y tengo veinte años. ―. Información falsa volvió a darle, aparentando una seguridad en sí mismo de lo más impecable. ― ¿Y tú? ― Añadió preguntón mientras se disponía a caminar en guardia. Aunque no lo pareciera, estaba muy atento a su alrededor, eso se podía notar en su mirada, que se centraba en el entorno y no en la chica. Sin embargo, a ella también le presentaba atención, más no visual.
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