Tercer paso: dejar de andar

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#1  04 Ene 2017, 01:19
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Otro día más, otra caminata más, otra vez Sora era incapaz de sentir qué parte de la humedad que sentía era sudor, qué parte era producto de la niebla que le acompañaba a todas horas y qué parte restante eran lágrimas. Esto, sumado a que llevaba andando desde el amanecer, hacía que ya cuando el sol iba llamando a la luna para darle el relevo, el joven necesitara casi desesperadamente un lugar donde calentar sus huesos y sentar su trasero. Por suerte, o quizá por desgracia, eso habría que juzgarlo horas después; antes de que hasta las piedras del suelo parecieran un asiento suficientemente cómodo como para tirarse encima apareció entre la niebla un destello lejano salido de lo que debía ser un edificio de al menos dos plantas.

Con cada paso que daba hacia la luz la silueta del edificio se hacía más nítida pudiendo el joven shinobi analizar con más detalle lo que parecía una posada para viajeros de dos pisos construida en madera bastante ennegredecida con apenas dos ventanas por pared y piso tapadas casi todas por sendos trozos de madera a modo de cuartillos. Solo tenía como decoración sobre la puerta un tablón de madera torcido en el que se podía leer la palabra "posada" en letras grandes y blancas aunque bastante desdibujadas. "Al menos será mejor que dormir bajo la niebla... supongo..." pensaría Sora mientras terminaba de andar los últimos metros que le separaban de la puerta.

Lo primero que recibió al joven fue un fuerte chirrido proveniente de las bisagras que sostenían la puerta, pero pronto dejó paso a las voces afectadas seriamente por el alcohol que lanzaban al aire un par de cuarentones sentados al fondo de la barra que apuraban una botella de dudoso contenido, también era fácil percibir, si se prestaba la suficiente atención, el inconfundible sonido del crepitar de las llamas consumiendo unos leños en la chimenea. Además de esos dos sujetos, detrás de la barra la posadera completaba la fauna del local, se trataba de una joven de poco más de veinte años con los pelos castaños bastante desarreglados a juego con su indumentaria, que tenía más de un remiendo y más de un descosido; que miraba inquisitivamente al shinobi intentando averiguar hasta su fecha de nacimiento. En cuanto al local en sí era bastante sobrio por no decir pobre en mobiliario, apenas cuatro banquetas junto a la barra, dos mesas con tres sillas cada una pegadas a la pared izquierda frente a la barra y un par de estantes que sujetaban más polvo que botellas tras la misma, por último una escalera al fondo y bajo ella una puerta que debía conducir al baño, suponiendo que hubiera uno en aquel lugar.

-Buenas.-
diría Sora tras acercarse a la barra intentando ignorar la mirada de la mujer, que por supuesto le devolvería el trato ignorando su saludo.-¿tiene alguna habitación libre para pasar la noche?
-Jum... pues vas a tener suerte niño, aún nos queda nuestra suite imperator libre, y es la última habitación.-respondería con una voz jocosa que le provocó más molestia que risa al ninja.
-Pues supongo que ya están completos entonces...
-Me alegra oír eso, ¿quieres algo para entrar en calor antes?-y antes de darle tiempo al joven para responder ya estaba llenando un vaso con el néctar contenido en la botella con más polvo que Sora hubiera visto jamás.-invita la casa, pero solo si te lo bebes de un trago.
-...gracias... supongo...-acertaría a decir mientras intentaba adivinar por el color y olor el contenido del vaso, aunque lo único que pudo adivinar es que la graduación no era baja y que debería tener cuidado de no atragantarse con los posos que llenaban el fondo del vaso.
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#2  18 Ene 2017, 00:17
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Invierno del año 147
Capitulo 4: Dejar de andar

Me estaba congelado del frio y no me di cuenta cuando el cielo se oscureció, pase todo el día en las copas de los arboles de aquel bosque oscuro y siniestro, aunque básicamente viví toda mi infancia como un orangután en las ramas de cada árbol que crece y habita en ese amplio lugar, Denryu era conocido por ser un lugar de temperaturas bajas y ambientes lluviosos con nieblas por donde quier, pero en esta temporada del año las temperaturas bajaban mas de lo normal y el cielo siempre era oscurecido por esas nubes grises, pronto caería una tormenta de nieve y era necesario buscar refugio.

Ahora que lo recuerdo, ¿No se encontraba cerca la posada de la tia Dalma?, me detuve un momento para recordar exactamente el camino por donde encontraría dicha posada, de repente comenzó a descender varias partículas de nieves y levantando la vista al cielo entendería que pronto nevaría y si no me refugiaba me moriría congelada --Mal dia para vestir asi---me regañe a mi misma para luego continuar con mi camino.

Vestir con poca vestimenta me ha dado la seguridad de sentirme bien con mi cuerpo, aunque en un día como este era mejor usar ropas mas abrigadoras y que me dieran calor para sobrevivir a este tipo de clima, apresurando el paso finalmente pude visualizar el local que rara vez visitaba, me detuve justamente a unos 5 metros de la puerta de entrada para apreciar mejor la estructura del lugar, lucia exactamente igual que hace 5 años atrás, sonreí para mi misma de tan solo recordar los momentos divertidos que compartí con Damian en esta posada.

Sin más me adentre al lugar y como era evidentemente el calor que estaba en su interior me conforto por completo, retire el abrigo rosa que siempre cubría mis hombros y también solté mi cabello para luego sacudir la cabeza, estaba intentando remover la nieve que cayo sobre mi cabeza, sonriendo me acerque a la barra ignorando las miradas lasciva de los hombres que estaban al fondo del local, al parecer Tia Dalma no estaba atendiendo, un poco desilusionada me quede en la barra en donde le pedí a la joven de cabellos castaño una limonada sin alcohol.

--Ah...parece que estaré aquí hasta que pase la tormenta-- tratando de darme animo, recibí con mucho gusto la limonada de la chica, tomándolo con tranquilidad podía escuchar los comentarios de los hombres del otro lado del lugar y también de los que estaban cerca, todo esto me estaba incomodando un poco y de repente un moreno de cabellos azabaches se me acerco con mucha determinación, pero para ser franca no tenia interés de lo que quería. --Hola muñeca, te gustaría un trago--sus intenciones eran claras, pero si no era un albino y mucho menos sexy no dejaría que me pusiera ningun dedo encima --Eres muy amable, pero piérdete--respondí esperando que se rindiera hasta que él moreno me tomo del brazo con dicha brusquedad --Oye muñeca no seas tímida--su sonrisa de arrogancia me estaba colmando la paciencia, no quería hacer un alboroto en este sitio, pero tenia que pensar en una manera discreta para zafarme de esta situación.


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Última edición por Nanami el 18 Ene 2017, 00:19, editado 1 vez en total.
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#3  24 Ene 2017, 03:54
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Justo cuando Sora se paraba a pensar qué demonios hacía allí dentro toda esa gente, en medio de ninguna parte en una posada cochambrosa, el azar hizo que tuviera que aumentar en una sus incógnitas. Pues una joven, de belleza indudable para la mayoría de la población pero que dejaba indiferente al shinobi, atravesaba el umbral sacudiéndose algunos copos de nieve que se confundían con su pelo plateado. Aunque lo que sin duda llamó más la atención, por diferentes motivos que a los babosos parroquianos que le rodeaban, eran sus ropas, o la ausencia de ellas, era raro que no hubiera muerto por hipotermia antes de llegar al establecimiento. Tampoco pasó inadvertida el arma que portaba la joven sin ningún tipo de disimulo, seguramente sería una mercenaria o una loca.

Al poco de sentarse la joven y cuando el shinobi ya había ingerido de un trago el néctar que le había sido servido, que le había quemado más la garganta que un litro de aceite hirviendo y que le estaba revolviendo más las tripas que una fruta en mal estado además de hacer que sus ojos se humedecieran como si le acabaran de restregar una cebolla cortada; uno de los babosos hizo gala de su fama y se acercó a la joven intentando comprar su amor de una noche con una bebida, aunque sin demasiado éxito. No es que al ninja le importara demasiado pero al estar la pareja a menos de un metro de él no le quedaba otra que ser testigo de toda la conversación y no parecía que fuera a tener un final feliz.

La situación se tornó menos cortés si cabe cuando el tipo agarró a la joven de un brazo intentando forzarla. O confiaba mucho en su atractivo varonil, a pesar de ser casi nulo, o estaba loco por intentar de esa forma conquistar a una joven que exhibía el arma tan descaradamente. El primer reflejo de Sora fue girarse y detener al borracho, y el segundo fue cancelar el movimiento. Era más que probable que la joven fuera capaz de resolver la situación por sus propios medios, ya que tenía toda la pinta de dedicarse al oficio de la sangre. Así que la opción más sensata parecía ser observar y esperar, además no quería tener que mostrar sus habilidades ninja en público, podía ser peligroso.

Sin embargo, al final su tercer movimiento fue retomar el primero y sacar un kunai con su mano derecha disimuladamente y llevarlo por detrás del hombre hasta rozar su cuello mientras se levantaba y se acercaba a su objetivo. Era probable que el resto de clientes lo vieran, pero esperaba que se mantuvieran al margen ya que no tenía pensado montar mucho escándalo.

-Si no te importa, te sugiero que vuelvas a tu silla hasta caer patas arriba fruto del alcohol, será lo mejor para todos.-diría el shinobi cerca del oído del sujeto pero suficientemente alto como para que la joven lo percibiera.

El porqué de aquel acto del Yamanaka era bastante obvio: necesitaba información y contactos. Y aquella era una perfecta oportunidad de obtener ambos, pues la joven tenía toda la pinta de poderle ser de utilidad. ¿Y qué mejor manera de entablar conversación con una dama en apuros que siendo el flamante caballero que la salva? A pesar de que ni estaba en apuros, ni él era un caballero ni creía que las damas necesitasen de uno. Pero así sucedía en los libros y todos estaban predispuestos a reproducir esos asquerosos roles que les ataban a una época que debería haber acabado mucho tiempo atrás.
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Última edición por Vilariez el 24 Ene 2017, 03:54, editado 2 veces en total.
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#4  28 Ene 2017, 01:40
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Dolia, su agarre me estaba dejando una marca en el brazo y no entendia a buenas que no queria absolutamente nada, con una expresion sombria llevaria mi mano hacia la parte baja de mi espalda, en donde resguardaba mi afilada y confiable chuchilla, un corte en la garganta bastaria para hacer que el sujeto entendiera el NO de una dama, apenas pude rozar mi arma cuando alguien intervino ante esta situacion, un chico de cabellera morada y vestimentas raras como si fuera parte de la nobleza, acudio a mi "rescate".

*Genial, mi caballero de brillante armadura*, pensaria al rodar los ojos hacia el techo, tipica escena en donde una doncella esta en apuro y el mas galante de los tipos corre al rescate, daria una moneda por cada momento en la que me vi involucrada en estas clases de jugarreta, posiblemente comenzaria una pelea por ver quien tiene la razon y el resultado de todo eso seria la expulsion de este local, suspire al estar cansada de meterme en estas clases de disturbios.

El sonido del movimiento de una arma me advirtio y como si fuera un felino busque el filo de dicha arma, ahi estaba punzando contra el cuello de este odio inquilino, su accion fue totalmente diferente a lo que predice, al escuchar su advertencia pude darme cuenta de que este chico era totalmente diferente al resto de los borrachos que se encontraban aqui --uh..v..vale, de todas formas es una mujerzuela--diria con voz temblorosa al sentir el filo del kunai, soltando con brusquedad mi brazo se hizo a un lado para alejarse lo mas pronto posible de aqui, pero al levantarme mi mano izquierda retuvo su hombro y en un agil movimiento le brinde un fuerte puñetazo en su mejilla izquierda, el impacto hizo que se cayera al suelo y con ello su bebida --La proxima vez que me digas mujerzuela, te arrancare las pelotas--odiaba que un hombre me insultara y mucho mas cuando no me conocia en lo absoluto.

--Estas loca...--diria corriendo hacia la puerta de salida, desvie mi mirada hacia los demas los cuales siguieron en lo suyo, por ahora no tendria problema con nadie, solo quedaba algo por asi --Muchas gracias, Principe encantador--diria para girar mi rostro en direccion del chico de cabellos violeta, colocando una mano sobre mi cintura,le sonreiria de manera coqueta para luego fijar mi mirada en sus orbes oscuros, a simple vista parecia una chica pero esa idea se esfumo cuando escuche su voz hace unos minutos atras.
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